A pocos kilómetros del pueblo, enclavada al fondo de
un valle rodeado de montañas y en donde la vista se
pierde a lo lejos entre pinares y sabinares, se
encuentra la ermita de Talamanquilla, un
recinto de los más maravillosos donde disfrutar de
la naturaleza.
Los primeros datos de la ermita constan hacia el año
980, en que fue donada por el hijo de Fernán
González al cabildo de Covarrubias. El curioso
nombre que lleva, cuenta la tradición, se debe a una
señora de alto cargo que vivía en el valle con su
gente, tras perder la mano en una de las muchas
refriegas con los moros, estos empezaron a usar la
expresión "tala manquilla", que significaba talar y
asolar el lugar que tanto se les resistía, y así ha
perdurado hasta nuestros dias.
El recinto esta cercado con una tapia de piedra, y
dentro podemos encontrar la ermita, la casa del
ermitaño, una fuente de agua fresca y clara, y
varias mesas y asientos. Lugar donde poder ir a
pasar un maravilloso día en paz y tranquilidad.
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